jueves, 13 de marzo de 2014

LAS TELAS DEL SIGLO XIX


Las primeras empresas en el sector industrial surgieron a fines del siglo XIX y se fueron incrementando en los primeros decenios del siglo XX.

 

La industria comenzó a desarrollarse desde comienzos del siglo XX  a base de los beneficios que le brindó la primera guerra mundial, de la expedición de ciertas leyes proteccionistas, de la ampliación del mercado motivada por una elevación de los ingresos en las zonas cafeteras.


 
Fue Antioquia, más precisamente Medellín, en donde se inició la fabricación de telas, por parte de los antiguos agentes distribuidores que antes las traían de Inglaterra. Antioquia presentaba unas condiciones especiales tales como la de tener arruinadas la minas, por las dificultades para importar debido a la guerra de los Mil Días, por haber sufrido menos en esta guerra, por haber practicado desde antes la asociación de capitales en las explotaciones mineras, y por tener un suelo muy pobre y montañoso.

 
El hecho técnico nuevo que entraba a distinguir a las fábricas que se estaban fundando en el período 1902-1909 era el uso generalizado de la energía eléctrica.

Desde finales del siglo el motor de explosión y el motor eléctrico empezaban a relegar a un segundo plano a los motores primarios movidos a vapor.
Fue común en las empresas fabriles que comenzaron en este período colocar en ellas todos los recursos humanos y físicos de una misma familia, generalmente con bastos intereses comerciales, mineros o cafeteros, como en las fábricas textiles antioqueñas.
 
Por todo el país se notaba un agitado interés por fundar fábricas, aún de pequeño tamaño, como textiles Ponce de León, creada en Bogotá en 1905, y la de Jericó en Antioquia, en 1909, que operaba con equipos sencillos para producir tejidos de algodón, lana e incluso fique.
 

En las diez principales fábricas de textiles del país había en 1916 un total de 923 telares mecánicos; en unos pocos establecimientos semifabriles se continuaban usando, como auxiliares de los telares mecánicos, unos 44 telares manuales de madera      
EL DESARROLLO INDUSTRIAL DE COLOMBIA  ENTRE 1930-1945:
 
La industria textil, fue el sector más dinámico durante los años 30. Empresas como Fabricato y Coltejer emprendieron desde 1932 importantes ensanches, logrando tasas de  crecimiento excepcionales.
 
Entre 1933-1939 la producción industrial logró casi duplicarse, sosteniendo un ritmo promedio de crecimiento anual de 10,8% ritmo sin duda excepcional, no solo respecto a las tendencias anteriores (3% entre 1925 y 1930). Por el contrario entre 1939 y 1945 la tasa de crecimiento industrial fue de sólo de 6%.
 
La dinámica más importante se presentó en los  siguientes sectores industriales bienes de consumo corriente (alimentos, bebidas, tabaco, textiles, entre otros) mientras que los sectores de bienes intermedios aumentaron mucho más lentamente. El buen comportamiento  de la industria  es consecuencia de las inversiones en obras públicas y del notable desarrollo cafetero de las década anterior. También durante los años veinte se comenzaban  los procesos de urbanización lo que creaba fuentes de demanda por bienes de consumo corriente.
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Entre 1939-1944, Segundo conflicto Mundial, el ritmo de crecimiento de la economía se resiente Afectando de forma notoria al sector textil. Las limitaciones impuestas por la guerra obligaron a la industria, hacia 1940, a restringir sustancialmente su actividad, especialmente en los sectores altamente dependientes de los insumos importados.
 
Entre 1940 y 1945 se crearon 3.445 empresas,  un poco más de la mitad de las empresas existentes en 1945, las cuales, según el censo de ese  año, ascendían a 7.843.
 
Entre 1930 y 19 En la década posterior a la Guerra Mundial la industria colombiana fue capaz de desplazar en buena medida los productos importados y de satisfacer con producción nacional gran parte de la demanda de manufacturas sector de alimentos participó con un 13,22% al crecimiento industrial total del período, las bebidas con un 16,38%, los textiles con un 25,55% y confecciones y calzado con  un 13,26% dando lugar a que estos cuatro subsectores contribuyeran con un 68,4% del total del crecimiento  económico de estos años.

 
Entre 1933 y 1943, las ocho principales factorías textiles del país triplicaron sus equipos, alcanzando la cifra de 4.840 telares.
El aspecto fundamental del liderazgo textil constituyó el salto técnico  que significaba la generalización del telar automático que imponía sustanciales reducciones en los costos. La productividad del obrero textil también se incrementó, pasando de producir 4.496 metros año por trabajador en 1926 a una producción de 14.055 metros en 1942.
 
La expansión textil superó la oferta nacional de algodón en rama, teniéndose que importar algodón del  extranjero. Por otra parte, entre 1936 y 1943, el número de obreros ocupados en la industria textil se triplicó. En 1939 había 13.173 trabajadores textiles.
 

La industria del cemento también conoció una importante expansión.  Cementos argos fue creada en Medellín, en 1934.  Para la puesta en marcha de esta empresa fue decisiva la participación del Municipio de Medellín y del ferrocarril de Antioquia, quienes no sólo Invirtieron en acciones de la compañía, sino que también establecieron tarifas diferenciales para el transporte férreo de materias primas y en el costo de la energía eléctrica.
También emergieron nuevos sectores industriales como el del caucho, con empresas como Cauchsol, en 1935, y Croydon, en 1937, ambas en Bogotá, y con Grulla, en 1939 en  Medellín.
 
En 1934 empezó a funcionar Imusa en Medellín especializada en la fabricación de artículos domésticos de Aluminio.
En 1939 se fundó en Medellín  la empresa siderúrgica Simesa S.A., que fundía chatarra para obtener hierro y acero


DESARROLLO DE LA INDUSTRIAL DE COLOMBIA ENTRE 1945-1960:
 
El Censo industrial de 1945 encontró que existían en Colombia 7.849 establecimientos industriales de pequeño, mediano y gran tamaño, que empleaban unos 135.400 trabajadores.
 
En 1945 inició actividades Goodyear de Colombia S.A., con una producción de 45 llantas diarias.
 
El período 1945-1949. Fue uno de los más expansivos de la industria que  creció en promedio a una tasa espectacular del 11.5%. Debido, fundamentalmente, a las mejoras en la infraestructura, fuerza eléctrica; acumulación de fondos por mejorías en los precios del café; llegada de inversionistas extranjeros, y ahorro nacional reinvertido. Entre 1946 y 1952 la mitad de los ensanches, se financiaron con fondos internos, mediante el mecanismo de la suscripción de acciones culos eléctricos. En esta misma fecha también comenzó la fábrica de muebles Artecto en Bogotá.
Colterrayón fue creada  en Medellín, en 1947, empresa filial de Coltejer. Pero fue cerrada en 1954 por la imposibilidad de obtener rayón de buena calidad.
En 1946 fue fundada Erecos por parte de Simesa con el ánimo de producir refractarios Sílico-aluminosos para obtener así una integración mayor con la producción siderúrgica.
 
En 1949, Cementos Argos creó en Barranquilla a Cementos del Caribe y, se asoció con cementos El Cairo, constituyéndose en el grupo cementero más poderoso del país.
 
La empresa Chellmar, dedicada a la fabricación de empaques de plásticos y papel, con capital extranjero.
 
En 1949  Peldar que había sido fundada en 1939 , en Medellín, se asoció con la gigantesca norteamericana Owens –Illinois, de las mayores del mundo en fabricación de vidrio.
 
Al terminar la guerra, en 1945, llega a Cali capital de Norteamérica y de Europa a instalar empresas como Eternit  Pacífico y Goodyear; Croydon del Pacífico, en 1946; Cartón de Colombia y Unión caribe, en 1947; Celanese en 1950; Chiclets Adams, en 1953; Facomec; en 1954; además de numerosos laboratorios e industrias químicas europeos y americanos como Abbot, Squibb y Hoesch, entre otros.
 
El acelerado proceso industrial en Colombia a partir de la posguerra era el resultado de la estrecha relación con las multinacionales norteamericanas y en conformidad con la política exterior de los Estados Unidos.  Este país venían siendo el centro principal de la revolución científico –técnica, y estaban iniciando a ejercer el monopolio de las nuevas tecnologías que, aplicadas a la industria, empezaban a cambiar por completo las bases de la producción mundial.